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Y las ollas populares en Florida donde están?

¿Te acuerdas de las ollas en el comienzo de la pandemia en nuestro país?

Y en Florida? Fue allá por abril mayo que comenzaron a surgir. La gente está pasando mal decían, y nosotros estamos para paliar las necesidades de los que menos tienen. Hoy, a un año de la llegada del virus a Uruguay, y con una situación cada vez peor debido al aumento de casos, no hay ollas, o por lo menos no hay la cantidad que había hace una año. Quizás se deba a que algunos de los promotores de las mismas ya está ocupando algún lugarcito en determinada función y ya no tengan tiempo. O quizás algún otro promotor no logró o no le brindaron lo esperado y ahora está abocado a sus quehaceres cotidianos. No todas las ollas tuvieron esa impronta, pero si muchas. Y hoy no están. Comenzaron dos o tres meses antes de las elecciones departamentales, tuvieron que continuar un tiempo más, quizás no porque la pandemia fue en aumento sino porque las elecciones se cambiaron para setiembre, y después…silencio. No es para desconfiar, quienes elaboraron pensando en los demás expresan eso mismo, que trabajan por el bien común, que no son partidarios, que sus objetivos son por amor al prójimo, que malditos los que dicen que no se debe confundir la solidaridad con lo electoral, que eso es pensar siempre mal, que ellos tienen vocación de servicio, que… Lo cierto que hoy estando muchísimo peor debido a la propagación mundial del virus, las ollas populares en Florida justo cuando más se las necesita, brillan por su ausencia. Ya no hay siquiera quien lleve alguna canasta a la casa de alguna familia en nombre de alguna importante institución benefactora y luego de dejarla al despedirse, girar la cabeza y decir, no te olvides a quien votar. Lo de siempre, la solidaridad proselitista, una de las formas más viles del humano a la hora de lograr un objetivo personal y familiar jugando con la necesidad de los demás. Necesidad que tiene cara de niño descalzo y con hambre. Se busca gente para hacer las benditas ollas populares. O tendremos que salir a buscar a actores locales políticos que inventen que en dos o tres meses habrá elecciones. Y ahí si, seguro que surgirán nuevamente los benditos solidarios para ayudar a alimentar a los que menos tienen.

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