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Otro año con una Capilla de San Cono cerrada y rodeada por vallas

Tal cual se había informado la Capilla de San Cono permaneció cerrada y vallada

Por segundo año consecutivo el 3 de junio se vivió de forma atípica en Florida consecuencia de la emergencia sanitaria.

Tal cual se había informado la Capilla de San Cono permaneció cerrada y vallada.

Salvo la Santa Misa realizada como todos los años a las 8:00 horas no hubo actividades.

“Hubo gran acatamiento al pedido que se hizo de no aglomerarse”, dijo a Buen día Florida el “Polo” Pintos, responsable del “Kiosco de la Suerte” ubicado fuera de la capilla.

Pintos contó que durante el día los fieles llegaron hasta frente al templo y “con respeto hacen su oración y cumplen con lo prometido”.

Estuvo prohibido utilizar velas para rezar y dejar ofrendas.

Si bien setiembre es una fecha vinculada a San Cono, por cumplirse aniversario de nacimiento del santo proveniente de Teggiano, Italia, la comisión de San Cono no maneja posibles fechas para la realización de la clásica fiesta religiosa que también se suspendió el año pasado por la pandemia mundial de la covid 19.


La Santa Misa:


El Obispo Mons. Martín Pérez Scremini presidió la Santa Misa en homenaje a San Cono

La eucaristía se celebró sin público, únicamente con las personas necesarias para la realización de la misma, aclaró el obispo.

Pérez Scremini destacó que “se están haciendo las cosas bien” transformando la celebración “en un gesto solidario de misericordia, de perdón, con alguien que conozcamos”.

“Este año no traemos las ofrendas de siempre, pero como símbolo de agradecimiento podemos hacer nuestras ofrendas por el momento personal y mundial que estamos viviendo”, subrayó.


Si bien la Capilla San Cono se mantuvo cerrada todo el día, con vallado incluido, fieles y devotos del santo de distintas partes del país y el departamento igual llegaron hasta el templo.

“Sabíamos que la capilla iba a estar cerrada y que no nos iban a dejar entrar, pero igual venimos y nos llevamos un recuerdo”, dijo una devota que se trasladó desde Tacuarembó.

Desde ciudades de Canelones llegaron decenas de fieles, uno de ellos lo hizo caminando junto a su mujer e hijo.

Recorrió 53 kilómetros caminando para cumplir una promesa, dijo, anunciando que “es la última vez que vengo”.


Aquí el testimonio de un artesano que llegó desde La Paz



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