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Murió el intendente, senador, candidato presidencial y ministro dr. Jorge Larrañaga.

Editorial de de Fabricio Alvarez. Sorpresa causó la repentina muerte de un hombre que mereció, de acuerdo a los elogios recogidos, ser presidente de esta nación.

Nadie que ande cerca en esto de la política se explica porque no pudo. Murió Jorge Larrañaga y hoy el país está de luto, según dicen los que saben, porque murió un hombre íntegro, honesto, luchador, ético y digno con lo que es la actividad política. Y la pregunta surge sola: mi amigo...entonces porqué no habrá llegado a presidente?

Nosotros lo conocíamos poco, pero lo conocimos gracias al acercamiento del hombre más leal y de confianza que tuvo en Florida, máxime cuando fue derrotado y este floridense continuó su prédica de defensa acérrima por el Guapo. Se trata de Guillermo Montaño, y por más que muchos le conocieran y hablen hoy loas de él, no hay ningún otro floridense que se le pueda comparar en cuanto a conocimiento, cariño y respeto mutuo que ambos se profesaban. No porque Montaño haya sido un gran líder captador de votos para sus candidaturas sino por lealtad, fidelidad y obsecuencia que culminaron en una gran amistad. Fue Montaño quien nos acercó a la charla íntima y pudimos, brevemente, conocerlo. Pero gracias a Guillermo fue con mucha confianza. Queda en nosotros mucho de lo que hablamos. Pero está bueno señalar tres o cuatro cosas que marcan el hombre que fue. Una vez, y ahí debajo ponemos imagen, concurrimos a una sede de Alianza Nacional en el barrio Piedra Alta, ya se acostumbraba a realizar actos y conferencia al mismo tiempo y en el mismo lugar entre la gente, eso llevaba al abucheo de algún militante o simpatizante presente si la pregunta del periodista era incisiva, y eso pasó esa noche en es esa sede. Jorge Larrañaga fue el único actor político que cuando eso sucedió, ya nos había pasado un par de veces, mandó callar a su votante solicitando respeto por nuestra labor. Nos visitó muchas veces, y era de llegar un poquito antes e irse un poquito después, y ahí aprovechábamos la charla

íntima fuera de micrófono junto a Guillermo Montaño, siempre junto a Guillermo Montaño. Por él supimos de su primer e inmenso dolor por no logar ganar la interna en primera instancia tras haber sido ya candidato presidencial, momento entendía estaba pronto para serlo. Por él supimos de su dolor también por no ganar la interna en las elecciones en segunda instancia. Fue por su boca que supimos de la angustia de saber que había perdido contra el marketing y la nueva forma de hacer política al ser eventualmente alcanzado por el que él llamó outsider Juan Sartori. Son verdades que afectan, aún estando dentro de un sistema considerado bravo en conductas humanas por los propios protagonistas, y debo confesar con pena que esa vez yo lo ví angustiado. Era un hombre directo y para señalar las cosas que creía negativas, no daba vueltas. Nos quedamos con su mirada, cambiante a medida que pasaban a los años, su risotada y sus expresiones definiendo cada cosa como lo que es. Siempre nos dijo que en la capital le pasaron siempre factura por ser del interior, y entrar en ese círculo requiere de virtudes que no tenía...o a la inversa. Quizás, y se lo dije, tenía virtudes y valores él, y se reía. Lo cierto que la última vez expresó que no sería presidente de la República porque sus orígenes y raíces estaban en el interior del país. Apretado abrazo a un hombre que a través de los años nos encantaba con su dialéctica y frontalidad, y gracias a Guillermo Montaño, su hombre por siempre en Florida, por haber creado una relación esporádica que bastó para charlar en plena confianza. Alguna vez lo dijimos en vivo al aire y hoy podemos repetirlo: "Jorge Larrañaga tiene virtudes para ser un excelente jefe de estado." Se lo dijimos a él públicamente y en vida. Hoy ya es tarde. Descanse en paz dr Jorge Larrañaga.



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