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LA PUERTA O EL BROCAL


Editorial del sacerdote dr Gabriel González Merlano.

El título representa una parábola del momento que estamos viviendo. Pasar por la puerta significa acceder a una nueva realidad, pasar por el brocal significa caernos en el pozo. Esta imagen, que encontré hace unos días, entiendo que explica claramente la situación en la que estamos frente a esta pandemia que nos acompaña desde hace ya más de un año. Ahora bien, que pasemos a una realidad nueva o nos hundamos en un pozo depende fundamentalmente del factor social y del factor espiritual.

Conocemos de sobra la importancia del factor social, en la medida que sabemos que cuidándonos cada uno cuidamos a los demás. Sin esta dimensión caemos en un lugar que perjudica a todos. Más que nunca hay una demanda social en esta crisis, pues el individualismo, que ya es parte de nuestra cultura, amenaza fuertemente. Se vuelve difícil pensar que mis conductas pueden dañar a otros, cuando la misma sociedad nos ha inculcado un concepto de libertad tan abierto, al extremo que cada uno puede hacer lo que le viene en gana. No es extraño que los más jóvenes sean el mayor “problema”, ya que el individualismo y la consecuente pérdida de una mirada social amplia es propia de la generación Z.

Pero tan importante como lo social es el factor espiritual, una dimensión que no debemos subestimar, pues ambas van de la mano. Este tiempo de crisis, que casualmente para los cristianos coincide con la Pascua, es para todos una oportunidad de mirarnos a nosotros mismos, así como de replanteos sobre la vida y la muerte. Sin esta dimensión espiritual podemos caer en el pesimismo y la desesperanza. Hay una resistencia que es espiritual y que no se opone, sino que potencia la resistencia material que desde distintos ángulos se viene oponiendo a la grave emergencia sanitaria.

Esta dimensión espiritual pasa por la fe, que a los cristianos aporta una actitud de esperanza ante la vida del Resucitado que triunfa sobre todo mal. Esa alegría debe ser nuestra resistencia. Pero, para los que no tienen una fe la resistencia pasa por la actitud positiva ante la adversidad, la actitud constructiva y proactiva, ser fuertes. En tiempos de crisis, esta actitud de resistencia antes que un deber es un derecho, es una estrategia para poder entrar por la puerta a la nueva realidad, a la que solo se accede cuando se afrontan las dificultades responsablemente y con compromiso. Se necesita serenidad en la tormenta y habituarnos al encuentro con lo sagrado –cada uno sabrá identificarlo–, que es nuestra reserva espiritual.

En definitiva, la decisión de atravesar la puerta o caer en el pozo es tuya, pero sabiendo que podemos arrastrar a muchos.

Pbro. Dr. Gabriel González Merlano

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