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Embellecer el centro, olvidar al Cholo


Editorial de Fabricio Alvarez

Una integrante de la Junta Departamental de Florida presentó una solicitud para limpiar y embellecer la esquina más céntrica de la ciudad de Florida.

Allí se encuentra un edificio ruinoso, echado al abandono, olvidado por sus propietarios, que según expresa la referida edil en una entrevista de nuestros medios “configura un deterioro estético para la ciudad”.

“El estado de la ex Tienda Marcos es lamentable y calamitoso, siendo un gran peligro para la salubridad humana”.

“No podemos permitir que en pleno centro de la ciudad esté ese edificio tan sucio”

“Descartamos que este inmueble esté inundado de ratas y otras alimañas”, subrayó.

Según la mayoría de los comentarios ciudadanos en nuestras redes con respecto a la publicación de esta noticia, se estaría de acuerdo con la edil.

Un alto porcentaje expresa que esto no debería ser, que el olor que de allí se desprende es nauseabundo, que es inadmisible permitamos romper con la estética céntrica, que qué dirán los turistas que llegan hasta nuestra ciudad, que es hora de hacer algo al respecto, que el edificio sea expropiado por la Intendencia para realizar allí la más variopintas ideas que florecen, desde puestos de artesanos hasta una tienda de marcas de renombre mundial.

Que las paredes, la pintura, la estructura, la mugre, las ratas, los vidrios, la desidia, el abandono, etc. etc.

De que allí vive un ser humano tirado y abandonado a la suerte que eligió, se habla poco.

Porque la esquina está indudablemente más fea para la gente porque allí el Loco Machín puso un colchón y vive tal cual fuera su hogar pero sin techo.

O casi.

Porque su “mobiliario” está bajo el único pedacito de techo en el zaguán de dicho edificio ruinoso.

Pero para que vamos a hablar de un hombre que, según dicen algunos repitiendo lo que sin ninguna sensibilidad ni compromiso social expresan otros, el loco no se deja ayudar.

Es la vida que eligió, dicen.

Bien.

Ni idea tienen al decir y repetir lo que creen como única y absoluta verdad.

Un hombre en ese estado no elije vivir de esa forma.

Las circunstancias lo empujaron a hacerlo y aceptarse así.

Hoy Machín sirve como ejemplo de una sociedad que habla mucho y hace poco.

Hasta desde la Junta donde se encuentran hombres y mujeres elegidos por la ciudadanía para contener, defender, cuidar y legislar por el bien común, se pretende arreglar una esquina sin otra idea que avisarles a los dueños que hagan algo so pena de comenzar a perseguirlos legalmente para que ese lugar se transforme en un colorido y hermoso edifico digno de nosotros, los ciudadanos de bien.

Machín no importa.

Y tampoco parece importarle al Estado.

Las instituciones en Florida deberían reunirse para salvar una vida.

Hasta ahora han intentado búsqueda de soluciones pero realizadas unilateralmente:

Trabajadores funcionarios de la salud han intentado cambiar esta realidad.

Desde la institución policial también.

Desde el ámbito judicial igual.

Faltaría solamente que juntos se pusieran de acuerdo para darle un marco legal a una internación del Cholo que revista los derechos que todos/as los/as ciudadanos/as del Uruguay tienen, incluso Machín, de ser amparados y protegidos por el estado del país donde naciste.

Aunque parezca que este hombre por sucio, atrevido y mala imagen, no tiene ese derecho.

La salud debe, y no lo ha hecho, preocuparse desde las autoridades para determinar que el Cholo Machín es un incapaz.

Viendo como no puede llevar adelante una vida “normal”, con una importante adicción al alcohol que lo mantiene en un deplorable estado, que es capaz de orinar y defecar en la vía pública, etc., etc., no es riesgoso pensar que el hombre no es capaz de entender los límites sociales de respeto y convivencia, por lo tanto está “sin capacidad” para habitar entre sus pares y necesita una atención por “discapacidad”.

Las autoridades de la salud deberían determinar en un papel y firmar tal resolución.

Eso ameritaría quizás que finalmente desde el Banco de Previsión Social se pudiera determinar una pensión.

Al contar con ello, la justicia podría mediante resolución legal, llevar adelante una internación involuntaria o compulsiva en una institución existente en otro departamento que se encargaría de la recuperación del Cholo, cobrando por tal gasto la pensión referida directamente desde el BPS.

No parece tan difícil ni debería serlo, solo basta un poco de voluntad interinstitucional para llevar adelante la operación “recuperemos al Cholo”.

La Junta incluso debería ocuparse de este tema y convocar a las instituciones para dirimir este problema.

Es ciudadano legal.

Y es un ser humano.

Aunque a nuestra sociedad parezca que solo le importe lo material.

Y la importancia de tener un centro acorde a lo que nos gustaría tener, barriendo la basura debajo de la alfombra.

Podemos embellecer de nuevo la esquina más céntrica.

Ordenando a los dueños se hagan cargo de ello urgentemente so pena de recibir el peso de la ley.

Y de paso preocuparnos y ocuparnos de un ser humano que vive allí.

Y viendo como viene la mano, sino lográramos que podamos internar al Cholo para mejorar su existencia, nos quedarían dos acciones más para hacer.

Una es que podemos encadenarlo en el cuello y atarlo a una de los grandes pìlares donde se apoya el puente de la Piedra Alta y cada vez que los fines de semana en auto pasemos por allí, esa vieja tradición floridense de pasear despacito, podemos desde nuestros vehículos tirarle alguna sobra de comida.

La otra sería directamente matarlo.

Todo vale a la hora de que la esquina más céntrica de nuestra hermosa ciudad recobre la belleza que siempre ha tenido.







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