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A un año del accidente, familia de Florida continúa esperando

¿Te imaginas ir con tu familia de paseo en auto y que en segundos todo se vuelva un caos?

Eso sucedió en Florida a las 22:35 horas del 11 de octubre del 2020. Hace ya un año.

Un hombre conducía su auto junto a su señora, ambos padre y madre de una hermosa beba de 5 meses y su otro pequeño hijo de 4 años.

De repente un móvil policial, persiguiendo una moto que huía de un control, los chocó en la esquina de Herrera y Antonio Ma Fernández.

Venía según el parte con dos agentes policiales, sin (y con) sirenas encendidas y se largó sin preferencia en la mencionada esquina.

La camioneta policial, tipo furgón grande marca Hyundai modelo H1, terminó encima de la placita de la escuela Artigas y el auto con su familia tras darse contra un árbol, encima de la vereda de enfrente.

Papá salió por sus propios medios, sacó a su hijo de atrás y a su beba toda lastimada de la falda de la madre que quedó allí atrapada.

El padre llevó a su hijo en brazos y una señora que pasaba casualmente por allí a su beba también en brazos hasta una ambulancia del Suduf del Hospital Florida que había llegado, pero no llevaron a los niños a Comef, según dijeron por no disponer de materiales en su interior para atención pediátrica y estos, con un padre indignado y enojado, fueron trasladados a Comef por otro móvil policial de investigaciones. Tuvo que dejar y aún parece dolerle en el alma, a su señora para que la rescataran de adentro del auto. El padre dolorido por varios golpes y el hijo solo shockeado por la situación, quedaron a un segundo plano tras ser atendida la beba en pediatría de Comef, entubada y enviada de inmediato al sanatorio Americano, viaje que nunca finalizó porque ya cerca de Canelones comenzó a quedarse sin sus signos vitales y la ambulancia por orden médica decidió entrar a Canelones para darle ingreso en CTI de Comeca. La madre quedó internada en Comef con 9 fracturas en su cuerpo.

La beba pasó 11 días internada en CTI.

Volvió con su madre a los doce días quedando internadas juntas hasta el 26 de octubre que le dieron el alta a ambas.

En esos días nadie del Ministerio del Interior siquiera llamó telefónicamente para conocer el estado de la familia. Nunca. Nadie.

Llama la atención.

La recuperación de la madre ha sido muy dolorosa y extensa, dos meses sin poder caminar, tres meses de fisioterapia, retomando el trabajo 11 meses después con dolores que aún permanecen.

La beba luego de la internación comenzó con dificultades de movimientos y a pesar de la pandemia se le brindó tratamiento de fisioterapia y es en ese momento que la neuropediatra le recomienda a los padres que la lleven a Teletón para iniciar proceso de recuperación física y neurológica.

Olvidé decir que el padre es pistero en una estación de servicio y la madre empleada de Comef. Y que los gastos todo este tiempo, incluidos los del psicólogo para el hijo de 5 años, traslados, viajes, remedios, tratamientos y más fueron absorbidos por…la familia. Nadie, a pesar de la indudablemente responsabilidad estatal en este caso, se acercó ni a preguntar si necesitaban algún peso para costear la salud de la familia.

Nosotros tomamos contacto con el papá y supimos que, a un año del accidente de tránsito, la familia continúa esperando.

Esperando una llamada de un estado ausente, dígase Ministerio del interior o Policía de Florida, cuando en estos casos no se debería por sentido común ni aguardar el dictamen judicial, te paso por arriba, lo menos es ofrecer humanamente mi ayuda.

Es extraño que desde el ámbito policial no haya existido ni siquiera una llamada telefónica preguntando si estaban bien. Es muy raro.

Con mucho dolor y rabia de impotencia, cambios en sus vidas, problemas económicos, problemas psicológicos y demás, la familia entiende que existen autores penalmente responsables.

Inmediatamente después del accidente, entre ausencias y silencios realizaron la denuncia penal.

Ya hace un año y el expediente en fiscalía continúa en proceso de investigación…en un caso donde parece haber poca cosa para investigar o por lo menos investigar sin necesidad de tanto tiempo ante lo que a todas luces es muy claro: la familia es inocente del hecho sucedido.

Ameritaba rápida contención con orden judicial preventiva, por lo menos determinando con un licenciado en trabajo social si podrían afrontar económicamente lo que se venía, con un o una psicóloga si necesitaban tratamiento adecuado para recuperación de salud mental y un acercamiento estatal para contener tal daño. Nada se hizo y el tema es que el expediente no se mueve.

La familia espera el final del proceso penal para iniciar el civil y de esa forma haya una restitución económica a todo esto.

A un año del accidente donde se vieron involucrados sin causa alguna, solo por el hecho circunstancial, sin ninguna contención del responsable estado, olvidados en toda su dimensión y aún con fuertes consecuencias físicas y psíquicas, la familia sigue aguardando por la justicia.

Esperemos que en este caso la frase se haga realidad: La justicia tarda, pero llega. Esta es la editorial realizada en Rompecabezas por Fabricio Alvarez:

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